Cierre de contacto, elástico o cordones: ¿qué cierre maneja bien el niño?

El mejor cierre es el que mantiene la zapatilla en el pie y el niño sabe utilizar. La autonomía es especialmente importante en la escuela infantil, pero no debe perjudicar la sujeción del talón ni la comodidad del empeine.
Tres opciones habituales
El cierre de contacto se ajusta rápidamente y la mayoría de los niños pequeños puede manejarlo sin ayuda. Compruebe que tenga suficiente margen para ese empeine y que la tira sujete tras cerrarla repetidas veces. El elástico facilita calzarse, pero ofrece menos posibilidades de ajuste. Si queda muy holgado, la zapatilla se sale; si está muy tenso, puede apretar. Los cordones permiten adaptar el calzado a lo largo del empeine, pero hay que atarlos y comprobar que no se aflojen.
Prueba en movimiento
- El niño se pone las zapatillas y las cierra solo, si su edad lo permite.
- Camina, gira, se agacha y se pone de puntillas.
- Compruebe que el talón permanezca en su sitio y que el cierre no apriete por arriba.
- Deje que el niño vuelva a descalzarse y calzarse; debe poder hacerlo sin ayuda de un adulto si así lo exige la escuela infantil.
Con un empeine alto o un talón estrecho, el margen de ajuste es especialmente importante. Compruebe las medidas del calzado en la tabla de tallas. En la categoría de zapatillas de casa infantiles, compare los cierres de cada modelo en las fotografías y al probarlas.
